Totalpay es una billetera virtual diseñada para facilitar las operaciones financieras cotidianas de personas con distintos niveles de experiencia digital.
El proyecto comenzó desde cero, con el objetivo de construir una experiencia clara, cercana y fácil de entender, sin perder la seguridad y precisión que requiere un producto financiero.
Cuando una interfaz no explica claramente qué está ocurriendo, cualquier demora, error o mensaje ambiguo puede generar incertidumbre y desconfianza.
El desafío fue simplificar esa complejidad y crear una experiencia capaz de acompañar a las personas durante todo el recorrido: desde la creación de la cuenta hasta la confirmación de una transferencia.
Simplificar las principales operaciones financieras.
Facilitar el uso a personas con distintos niveles de alfabetización digital.
Generar confianza antes, durante y después de cada transacción.
Priorizar las acciones más frecuentes.
Comunicar claramente los estados del sistema.
Crear una base consistente y escalable para el producto.
También necesita saber:
Por eso, cada flujo fue diseñado contemplando no solamente el recorrido ideal, sino también los estados pendientes, rechazados, fallidos y revertidos.
Esta jerarquía permitió mantener las acciones principales siempre visibles y reducir la carga de información en cada pantalla.
Wordmark en dos pesos: la marca dice total y el acento dice pay.
Isotipo para app, avatar y favicon.
El proceso de creación de cuenta fue dividido en pasos breves y progresivos. Cada pantalla explica qué información necesita el sistema, por qué es necesaria y qué sucederá después.
El objetivo fue reducir la incertidumbre y permitir que la persona comprendiera su progreso en todo momento.
También se contemplaron alternativas para documentos observados, imágenes inválidas y verificaciones pendientes.
Diseño de tarjeta propio. Sobria de frente, inconfundible en la mano.
La pantalla principal concentra la información que las personas necesitan para tomar decisiones rápidas.
La jerarquía visual prioriza el saldo y las operaciones frecuentes, evitando sobrecargar la pantalla con información secundaria.
El flujo fue diseñado para que todos los datos puedan revisarse antes de confirmar la operación. Antes de completar la transferencia se muestran claramente el destinatario, el monto y la cuenta de origen.
No todas las operaciones terminan inmediatamente. Por eso se diseñaron respuestas específicas para cada resultado posible.
¿Qué ocurrió?
¿El dinero salió de la cuenta?
¿Qué se puede hacer ahora?
Cada estado responde estas tres preguntas fundamentales.
La sección de actividad permite revisar las operaciones realizadas y comprender rápidamente su estado. Cada movimiento muestra:
La estructura facilita la búsqueda de información y reduce la necesidad de contactar a soporte.
Del brief al prototipo navegable: investigación, arquitectura, 34 flujos de punta a punta y un sistema visual en dos temas.
Totalpay necesitaba mantener consistencia a medida que se incorporaban nuevas pantallas y funcionalidades. Por eso se desarrolló un Design System desde cero.
El sistema permitió reducir inconsistencias, mejorar la colaboración entre diseño y desarrollo y preparar el producto para evolucionar.
Set propio de 80 íconos de línea, trazo 1.5 y terminaciones redondeadas, dibujado sobre grilla de 24. El mismo archivo alimenta la app y este caso.
El saldo vive grabado en la tarjeta y las acciones de todos los días están a un toque.
Pesos y dólares separados, con retenido e invertido a la vista. Nunca un número engañoso.
El titular se valida antes del monto y el teclado no se interpone en el camino.
Cada operación termina diciendo si el dinero se movió y qué sigue después.
El diseño fue desarrollado junto a los equipos de desarrollo y QA mediante ciclos ágiles.
Totalpay evolucionó desde una idea inicial hasta convertirse en una experiencia financiera integral, consistente y preparada para escalar.